jueves, 10 de julio de 2008

Lebón habla de Charly

–¿Qué pensaste cuando Nito Mestre anunció que se juntaba con Charly para reunir a Sui Generis?
–Nito es un amigo del alma y lo quiero muchísimo, pero me sorprendió que quisiera volver a hacerlo, después de todo el quilombo que me contó que tuvo en la reunión anterior, la del año 2000.

–¿Creyó que a Charly lo podía manejar o que podía ayudarlo?
–Todos sabemos de qué estamos hablando y no vamos a estar hueveando ahora con el asunto de “no hablemos mal de García”. Porque con Charly, así como estaba, no se puede hacer nada. Yo tenía muchas ganas de hacer algo a fin de año por los 30 años del inicio de Seru Girán, pero realmente no me animé a encararlo. Esto va más allá de quererlo o no quererlo, porque pocos saben que fui de canuto a verlo en el hospital. ¡Fui el primero, aunque los de Mañanas informales se preguntaban por qué no fui! Obviamente estaba sedado y descansado, con cara como de entregado a lo que estaba pasando, como diciendo “¡Otra vez!, ¿viste?”. No pudimos hablar mucho, pero lo vi y lo adoro. Las adicciones son complicadas y lo digo por experiencia propia.

–¿Y pensás que Charly lo puede llegar a manejar?
–Creo que sí. Charly García puede manejar cualquier cosa. Si pudo hacer canciones como Viernes 3AM y Los dinosaurios, puede hacer cualquier cosa. El tema es si quiere manejarlo. Es lo mismo que pasó con Oscar Moro... con quien una vez hablé sobre el alcohol. Hace doce años que no tomo.

–¿Irías a ver de vuelta a Charly a la clínica?
–¡Por supuesto, claro que sí! Lo que no me gusta es verlo cuando está zarpado; ahí me escapo. Me voy cuando está con su séquito de zombis, todos con las mandíbulas yendo de un lado para otro y viendo dónde se pueden pegar una raya. No me lo banco así. No hay nada de qué hablar y no hay alma. Porque es así, la cocaína es así: vos te das un saque y el alma hace las valijas y se va. No es una droga para artistas, porque después no podés dormir, no comés… es una cagada.


No hay comentarios: