jueves, 7 de agosto de 2008

Yo estoy con vos, Charly

En tiempos de filosofía barata y zapatos de goma vale destacar a aquellos que con sus letras les brindaron una poesía a la vida. A Carlos Alberto García Moreno, hombre virtuoso si los hay, a los tres años lo enviaron a un conservatorio a estudiar piano y a los doce ya era profesor. Hoy, y ya desde hace muchos años, dejó de ser profesor para convertirse en maestro. Porque profesores hay muchos, pero maestros, con todo lo que esta palabra connota, realmente hay muy pocos. Y digo que hasta la palabra maestro suena a poco. Emblema, ícono, bandera, baluarte, genio, ídolo. Hasta esta palabra quería llegar, porque si maestros hay pocos, entonces ídolos hay menos, y vivos me animo a nombrar sólo uno más: el Diego. Hoy Charly se encuentra en una clínica psiquiátrica, debilitado, consumido, con serios problemas, casi a punto de caer, pagando factura por tanto años de rock and roll. Hoy Charly, sí, hoy más que nunca podrás decir que alguien en el mundo piensa en vos. Hoy Charly más que nunca estarás buscando alguna religión, un sueño en el placard o un símbolo de paz. Hoy deberás dejar de lado demasiado ego y bancarte ese defecto. Ese de creer ser Dios y llevarte el mundo por delante, porque no lo sos. Hoy Charly, yo te digo ¡ey, bancate ese defecto! Ojalá jamás tengamos que escuchar la canción para tu muerte, Dios quiera que nunca te empieces a quedar solo, ¡ojalá vivas por siempre maestro! Desde acá, escuchando una y otra vez tus canciones, te hacemos el aguante, para que puedas dejar atrás la necesidad de vivir poniéndole curitas a tu vida. Desde acá, Charly, te digo que yo tampoco quiero que te vuelvas tan loco, yo no quiero ya verte tan triste, ya no quiero esta pena en tu corazón y mucho menos que mueras en el mundo hoy. Me pregunto: ¿quién podrá reprocharle algo a alguien que dio tanto a cambio de nada? ¿Quién podrá decirle algo a alguien que nos regaló tanto talento, tanta música, tantas lágrimas y tantas caricias al alma? Y reitero todo a cambio de nada. Hoy, Charly, sos un pasajero en trance, y ojalá no estés por embarcar. Hoy te toca ser el hijo de la lágrima, pero tené en cuenta que bajo tu llanto se encuentra el llanto de millones de argentinos que quieren verte bien.

Diego Gironelli

Fuente: lacapital.com.ar (carta de lectores)

No hay comentarios: