“Tendré los ojos muy lejos, y un cigarrillo en la boca. El pecho dentro de un hueco, y una gata medio loca. Un escenario vacío, un libro muerto de pena, un dibujo destruido y la caridad ajena... Un televisor inútil, eléctrica compañía, la radio a todo volumen y una prisión que no es mía... Y el fantasma tuyo sobre todo... Cuando ya me empiece a quedar solo”.
Estas son algunas de las palabras que Charly García escribió en 1973 en su canción “Cuando ya me empiece a quedar solo”, incluida en el segundo disco de Sui Generis, “Confesiones de Invierno”. Pasaron 35 años. Como todo genio, Charly se anticipó a los tiempos, incluso a su propio tiempo.
Hace 10 días Charly García sufrió una nueva crisis en un hotel de Mendoza. Lo que se sabe: rompió todo un cuarto, se lo llevaron sedado a un hospital, estuvo varios días en terapia intensiva, le encontraron (¡solamente!) una neumonía, lo trasladaron a Buenos Aires en un avión sanitario (con circo mediatico incluido, obvio), allí fue derivado al Argerich, se volvió a portar mal y lo terminaron metiendo en una clínica neuropsiquiátrica. Allí permanece hasta hoy.
Muchas cosas se dijeron a partir de estas conductas de Charly. No soy quien va a defenderlo. Charly no necesita quien lo defienda. Tiene sus propias canciones para eso. Lo que sí me parece es que hay sentimientos que con Charly no son aceptables. La lástima no es una opción. Hay que tener coraje para tenerle lástima al tipo que ya quedó en la historia de la cultura argentina por lo hecho hasta aquí.
Si uno lee e investiga la vida de los grandes del tango se va a encontrar que también Discépolo, Gardel, el Polaco Goyeneche, Troilo y demás tuvieron sus noches de locura, sus excesos y sus problemas personales. Claro, no existían internet ni móviles de TV en vivo transmitiendo 24 horas, ni celulares con camara digital que registraran lo que sea, donde sea, cuando sea. Lo mismo con Mozart, Bethoveen o Bach. Todos estos genios indiscutidos vivieron sus penurias y sus miserias personales. Pero por encima de todo tuvieron esa genialidad que hoy los hace inolvidables y fundamentales en el arte universal.
En conclusión, dentro de 10 o 20 años, todo esto que le está pasando a Charly va a ser un simple párrafo de su biografía y lo que todos van a recordar son sus canciones. Lo que verdaderamente importa. Sus músicas, sus letras... Eso es lo que va a quedar en limpio cuando la historia tenga que decir quién fue Charly García. Y será justicia.
Por Bebe Contepomi
Fuente: www.lagaceta.com.ar
domingo, 22 de junio de 2008
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